Machado, otra vez

Ante el pálido lienzo de la tarde,
la iglesia, con sus torres afiladas
y el ancho campanario, en cuyos huecos
voltean suavemente las campanas,
alta y sombría, surge.
La estrella es una lágrima
en el azul celeste.
Bajo la estrella clara,
flota, vellón disperso,
una nube quimérica de plata.



Mariana dijo
Es que Machado es Machado. Aunque igual podía ponerlo en plural.
Un beso y gracias por el poema.
11 Febrero 2007 | 08:20 PM