Crónicas del metro o ¿es mejor usar el transporte público?
Día 6 de agosto de 2007, hoy he vuelto al trabajo después de unas “cortas” pero merecidas vacaciones. Sí, soy de las afortunadas que trabajan en agosto, a mí no me importa, prefiero hacer mis vacaciones en julio o septiembre… He dormido mal, como casi siempre que vuelvo a incorporarme después de unos días de descanso y poco (por aquello de que los amigos siguen de vacaciones).
- 6.15 H - Suena el despertador, qué difícil es volverse a levantar tan pronto…
- 7.22 H – Bajo por las escaleras del metro, L1, parada Navas dirección Fondo. Me dispongo a ir al trabajo, tengo que hacer trasbordo en Sagrera y continuar en la línea azul hasta Pubilla Casas (Vamos que tengo que recorrer media Barcelona a través del subsuelo). Una vez en el andén miro el tiempo que falta hasta que llegue el próximo metro: 6’55”!!!! En la otra dirección pone también unos 6 minutos. Creo que voy a llegar tarde, he salido con el tiempo justo. Espero un poco y vuelvo a mirar el tiempo… 6’51”, ¿tan poco tiempo ha pasado? Vuelvo a mirar 7’05”, ¿he entrado en una espiral o están cambiando el reloj constantemente? Miró en la otra dirección, en la que ahora faltan 2’50”, por lo que decido cambiar mi ruta. Me voy al andén del otro lado para ir en dirección Plaça de Sants y realizar mi trasbordo allí a la línea azul.
- 7.30 H Por si no fuera poco duro el tener que madrugar y volver a trabajar, con la consecuente depresión post-vacacional, tengo que estar esperando con un calor sofocante a que por fin haga su entrada el metro en la estación.
Ya he tenido que cambiar mi trayecto (los cambios de buena mañana me ponen de mal humor), pero adelante a seguir con el día que pasa rápido…
Lo conseguí, abro la puerta del primer vagón del metro y… noto una mezcla de sensaciones. En primer lugar me siento reconfortada, no soy la única que trabajo en Agosto, las más de 150 personas que abarrotan mi vagón, junto con el resto que conforman el metro, también están trabajando. Gracias al transporte público he descubierto que no estoy sola… La segunda sensación es de hastío por las más de 10 paradas que voy a tener que recorrer en un metro abarrotado de gente. Es verano, hace calor (aunque parece notarse el aire acondicionado) y el metro está lleno de olor a humanidad. Un motivo más para alegrase el día. Me resigno y sigo mi andadura, miro el reloj, voy a llegar tarde… De repente un brusco movimiento hace que casi me caiga encima de una señora y arranca los gritos de todo el vagón; mientras el malhumor se generaliza en el ambiente y va en aumento ya que el traqueteo se repite durante todo el trayecto.
- 7.42 H Parada de Universidad, el metro ha realizado su parada rutinaria para dejar y recoger gente, pero, extrañamente no se marcha… Espero (yo y mis 150 compañeros, unidos todos por un mismo deseo, que el metro arranque de una vez).
Seguimos avanzando en España baja casi todo el metro (más que de costumbre debido a las obras que hay en la línea roja). Dos paradas más y llego…
-7.53 H Bajo, hago el trasbordo lo más rápido que puedo, tengo suerte, al llegar a la estación, para hacer las tres paradas que me faltan, veo que quedan sólo 2’25” para que llegue mi metro (lo habitual…). Por fin subo, miro el reloj, llego tarde seguro, ya que una vez que llegue a mi destino en el metro, todavía me faltarán dos paradas de tranvía. Mi hora de entrar eran las 8 de la mañana, un trayecto que en situación normal tardo algo menos de 40 minutos en realizar en transporte público.
Paramos en Badal y una idea me asalta, en la parada abro la puerta y miro el tiempo que pone hasta la llegada del próximo tren… Algo más de 5 minutos, es decir, que la situación de retrasos es generalizada.
8.15 H Llego al trabajo 15 minutos tarde… Mañana tengo dos opciones o me levanto 15 minutos antes de lo habitual, para llegar a la hora o cojo un taxi que me costará más caro pero en 20 minutos me deja en la puerta del trabajo, ya que en agosto no hay tráfico…
Pese a todo, me siento afortunada, el recorrido que yo hago no pasa por ninguna de las líneas que están en obras y tienen autobuses para suplir las paradas cerradas (L-1, L-4), con lo que al tiempo mayor de espera en el metro, tendría que añadirle el del autobús (que además va tan lleno que es insoportable). De todas formas tengo la esperanza de que todo sea una simple incidencia de un día y mañana entre en el metro y ponga sólo 2 minutos, lo habitual.
Entiendo que los conductores tengan vacaciones y que se reduzca el servicio, sin embargo, no se debe olvidad al usuario. ¿Pago yo menos porque es agosto? ¿Por qué entonces tengo que recibir un peor servicio? ¿Qué pasaría si todo fuera igual? Cada año ocurre lo mismo, obras, restricciones en el servicio, la gente está enfadada, en el metro todo el mundo se quejaba esta mañana y es que el tema es serio. Señores el mundo no se para en agosto, yo trabajo y miles de personas en la ciudad también lo hacen… Por favor no nos discriminen por no tener vacaciones y, sino paremos la ciudad durante un mes (que todo esté cerrado, que nada funcione…)
Después de la avería del 23 de julio en el servicio eléctrico que me tuvo más de 14 horas sin luz (también fui afortunada), esto se ha convertido en lo segundo peor en cuanto al trato al consumidor por parte de los servicios mínimos (luz, agua, gas, transporte público). Aunque quizás mañana cambie.

Yo también me reincorporo. Pero no tengo metro. Mañana te cuento...