He publicado en este
blog poemas, citas y muchas otras cosas, intentando siempre poner un
poco de mi en ello. Sin embargo, realmente nada venía directamente de
mí, de mi interior.

Por fin me he decidido a ofreceros un retazo de realidad, y voy a insertar un pedazo de mí misma en este post.

Esto no es, sin
duda, lo mejor que he escrito, sin embargo pretendía ser yo misma. Lo
hice algunos meses para un taller literario en el que participé y, en
el que nos pidieron que hiciéramos un autorretrato. Algo así como
nosotros mismos, vistos por los ojos de otro.

El resultado fue este. Pretendo que sea una grieta en vuestras pantallas, a través de la cual podáis verme... al otro lado...


AL OTRO LADO DEL ESPEJO

Estás frente a mí,

transparente y sincera,

sin secretos evidentes,

sin misterios escondidos.

Tu mirada,

limpia y clara,

refleja, tal vez,

una suave alegría,

que trae a mi mente

momentos vividos.

Tu tez, pálida,

pero moteada de trocitos de sol,

parece salpicada por la mano del pintor,

que al no limpiar su pincel con esmero,

ha manchado el blanco lienzo de tu rostro...

Tu cabello,

el cobre bruñido por manos inexpertas,

ha quedado plagado de ondas,

denso y rebelde

pero arranca mil destellos al sol.

Tu porte,

sereno hoy,

adopta, en ocasiones,

expresiones duras

y parece transformarse.

Mil veces te lo he dicho,

eres hoy la luna y mañana el sol,

ahora la alegría y luego el llanto,

de pronto risa que se transforma en enojo...

Pero en ti,

nada dura demasiado,

nada es eterno,

todo se acaba...

Y al fin,

vuelvo a oír tu risa tonta...

Me he cansado

de mirarte a los ojos.

Ya sé lo que hay detrás,

conozco cada pensamiento,

cada anhelo...

Me he cansado

de mirarte a la cara,

porque me he cansado

de verme reflejada...

Así que te doy la espalda

y me voy...

Pero al mirar,

curiosa,

por encima del hombro,

veo como tú,

también te alejas

al otro lado del espejo.